martes, 2 de febrero de 2010

Ayer...


...se acabó y no por gusto, decidimos no ser egoístas y continuar en caminos separados.

Preferimos poner distancia entre tus erizos y los míos, los morenos rizos y tu rudeza, tus lacios rubios y el carmesí. Entre tanto por escoger, me antoje de quedarme llena de recuerdos, de los pocos que escasos dos meses han dejado, quize permanecer con el nudo gigante en la garganta y el latido incansable de las memorias. Mis manos siguen soñando con tus montañas y tus ojos con mi espalda. Tu centro no sigue en desvelo, pues reposa en el poder de cualquier otra, mientras tanto, insisto en mantener viva a la esperanza y guardarme para el regreso.

El regreso que prometiste en nombre de lo nuestro, la vuelta a lo que parece imposible pero no lo es, la estadía en la parada de la felicidad y las sonrisas, la parada de no más lágrimas.

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