Ella motiva a mi anonimato, prácticamente me obliga a silenciar mis gritos, a internalizar mis voces, ella presiente lo que siento y jura no cometer los mismos errores que una y otra vez hemos cometido. Ella ama casi lo que no quiero amar, y llora, y se queja, y sangra, y muere, y vuelve a la vida cada vez que amanece con su presencia al lado. Ella escucha mis susurros y los plasma en lcd, bebe de mi vino mientras yo lo sueño, transcribe mis ideas y aún más impresionante, da sentido a las oraciones cuyos verbos no sé conjugar. Ella me enmudece, pero quita la mordaza, su mirada suspiran, y el aliento es color miel, brilla y es mi espejo, el espejo que me gusta esconder.