Ella está dotada de grandes pechos y cuerpo escultural, ojos verdosos con tendencia a miel y un poco de ternura en la mirada, la boca delgada como de mujer inocente y un no se qué encantador. En su brillo también es evidente la perversión y sus curvas incitan al deseo, al morbo, su cuerpo evoca las fantasías mas reconditas de cualquiera, totalmente inverso a lo que soy.
Su rostro en tu companía se abrillantaba un poco más de lo normal, no sé si porque en realidad te quería y tu fallaste en la elección, o por qué el engaño al cual te sometía le llenaba de gracia, no sé si era tu encanto lo que la mantenía a tu lado, o era tu estupidez en la cama lo que la distraía del mundo.
Sinceramente, hacerte cabrón no es mi finalidad, y es imposible dudar que serlo es tu mayor temor, me he propuesto honrarte como quizá ella no pudo ni hubiese podido hacerlo, me he propuesto arrodillarme ante tus deseos y obedecer tus órdenes, aún así, tu pensar me pone a dudar.
No sé si la quisiste, o sólo cojer era tu fin, no sé si la engañaste, no sé si a su lado eras feliz, solo sé que le huiste por miedo a que no pudiese ser sólo tuya.
Pero hay algo que sé, y el sexo entre ustedes fue fantástico, ahora en cambio, sé mejor aún que es el amor lo que hacemos.